28/2/10

Amar lo que es

Byron Katie nos regala una obra clave, poderosa y reveladora como la que más. Este libro nos enseña algo primordial para el crecimiento. La mente es una herramienta versátil pero problemática, hasta que no aprendemos a manejarla se nos apodera y nos ocasiona todo tipo de tormentos.

Esto conecta a la perfección con la laguna mental del mes pasado (Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro), pues trata sobre darnos cuenta de cómo nuestros pensamientos nos arrastran al conflicto en cuanto nos identificamos con ellos. La mente ‘racional’ funciona a base de juicios, esquemas, etiquetas, categorías, etc. y cuando la realidad no responde (no encaja) como ‘debería’ ya tenemos el lío montado. Entonces aparecen las tensiones, las frustraciones, los bloqueos. La mente entra en estado de excepción a la mínima y es labor nuestra el saber resolver tales situaciones.

Byron Katie nos proporciona un método sencillo y muy eficaz. Con cuatro simples preguntas podemos desentrañar, deshacer, disolver todo pensamiento que acarree sufrimiento, dolor, pena, estrés, etc.
Basta con escuchar los pensamientos que acuden a nuestra mente sin apegarnos a ellos, con sinceridad, paciencia y comprensión. Así vemos con claridad dónde nos estamos confundiendo, en qué nos equivocamos.
Y esto resulta muy liberador, porque nos damos cuenta de la película que nos hemos montado y de que nos hemos estado sirviendo de nuestra mente para reforzar esa creencia errónea. Al final podemos reconocer que la realidad es adecuada en sí misma, tal y como es, que nuestros pensamientos están bien también tal y como vengan y que es trabajo nuestro el estar más atentos para no enredarnos de nuevo con ellos y con nuestras incertidumbres, miedos, etc.

Hay un antes y un después más que notable si se aprende bien lo que enseña este libro. Pues quien se identifica con los juicios que emite su mente vive en guerra permanente con la realidad, con la que discute, a la que se opone y presenta resistencia. Proyecta en ella exigencias y obligaciones que pertenecen única y exclusivamente a uno mismo. Así consume y quema toda su energía tontamente, pues nunca logrará el resultado deseado.
El libro está repleto de muy buenos ejemplos, de casos reales, que nos ayudarán a apreciar con más claridad este tipo de asuntos.
Esta labor de discernimiento nos servirá además para encontrar nuestro centro, nuestro punto de equilibrio interior, y fluir y desenvolvernos mejor con lo que nos rodea, de una forma más placentera, directa y auténtica, sin historias ni rollos retorcidos de por medio.

PD:
Este libro conecta muy bien con otros que ya se han presentado por aquí (Marquier y Tolle, por ejemplo), esa es una cualidad que se va haciendo más frecuente conforme se avanza. La convergencia denota que se está asimilando adecuadamente la información. El aprendizaje deviene precisamente de ese proceso de interiorización e integración. Conexión, interrelación, armonización, ya sabes.

El progreso se percibe en cómo reacciona tu interior ante lo nuevo.
La mente estricta no admite modificaciones, se resiste, se bloquea, rechaza todo alimento 'extraño'.
Por eso los comienzos son lo que más cuesta. Esa resistencia se va flexibilizando con paciencia, comprensión y apertura, con el afecto y la consistencia con que se educa a un niño.

Poco a poco la labor va dando su fruto y la disposición interior se hace más positiva, abierta, libre. Participa con ganas y sabe mantenerse dinámica, conectada con lo que la rodea. La madurez tiene una hermosa melodía y sabe recombinarse y encontrar la belleza que la inspira por todas partes.
Por eso la gente que está en esta onda es fácilmente reconocible, no importa la terminología ni el vocabulario que empleen, el mensaje de fondo es claramente identificable, positivo, edificante, equilibrado, luminoso, liberador, etc.

Un buen ejemplo de esto es el documental 'Creer es Crear', que puede verse y descargarse directamente desde su web (http://www.creerescrear.com/). Su mensaje casa tan bien con el de este libro que por momentos casi parece como si lo estuviera citando textualmente. Nada más, hasta la próxima.

No hay comentarios: